La Indicación Geográfica Protegida (IGP) es un reconocimiento europeo que garantiza que un producto posee unas características únicas ligadas a su origen geográfico y a la forma en la que se produce.
En el caso del Plátano de Canarias, este sello certifica que todos los plátanos identificados con la IGP han sido cultivados, seleccionados y envasados en las Islas Canarias, siguiendo estrictos controles de calidad y trazabilidad.
Además, la IGP protege al consumidor frente a imitaciones y asegura que el producto conserva las propiedades que hacen único al auténtico Plátano de Canarias: su sabor más intenso, textura cremosa y las características motitas de su piel.
El reconocimiento europeo también pone en valor el trabajo de miles de agricultores canarios y la tradición agrícola ligada al cultivo del plátano en el Archipiélago desde hace generaciones